Esquivar un tema es la mejor manera de subrayarlo, dijo Borges. No
nos une el amor sino el espanto, será por eso que la quiero tanto, volvió a
decir Borges. El placer es mi negocio,
jadeó Xaviera Hollander. Es el absoluto instinto quien nos deja en el
silencio, enmudeció Souxsie Sioux. …Y le
pido a Dios que no me faltes nunca, rezó Palito Ortega. Yo soy quien libre me vi, agonizó el
infante Jorge Menrique. Portero de la
locura, identifica mi destino, pesadilló Nico. Navegar es preciso, urgió Chico Buarque. Buscar y ser buscado a un
mismo tiempo, exigió Yukio Mishima. Hasta
ahora se han dado las condiciones que así lo requieren y justifican, bramó
José López Portillo. Ojalá estuvieras
aquí, nostalgió Roger Waters. Por ese
palpitar, que tiene tu mirar… presintió Sandro de América. Sé que al ofrecerme esta copa estás
ofreciéndome la muerte, Santanela,
se entregó Tin-Tan a los cachondos embrujos de Tongolele. Esta enfermedad es incurable, escribió en su cuaderno de canciones
Saúl Hernández y esa noche le dijo al guitarrista: ¿Por qué no tú?
Xavier Velasco
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