viernes, 20 de septiembre de 2013

Una banda nombrada Caifanes



Esquivar un tema es la mejor manera de subrayarlo, dijo Borges. No nos une el amor sino el espanto, será por eso que la quiero tanto, volvió a decir Borges. El placer es mi negocio, jadeó Xaviera Hollander. Es el absoluto instinto quien nos deja en el silencio, enmudeció Souxsie Sioux. …Y le pido a Dios que no me faltes nunca, rezó Palito Ortega. Yo soy quien libre me vi, agonizó el infante Jorge Menrique. Portero de la locura, identifica mi destino, pesadilló Nico. Navegar es preciso, urgió Chico Buarque. Buscar y ser buscado a un mismo tiempo, exigió Yukio Mishima. Hasta ahora se han dado las condiciones que así lo requieren y justifican, bramó José López Portillo. Ojalá estuvieras aquí, nostalgió Roger Waters. Por ese palpitar, que tiene tu mirar… presintió Sandro de América. Sé que al ofrecerme esta copa estás ofreciéndome la muerte, Santanela, se entregó Tin-Tan a los cachondos embrujos de Tongolele. Esta enfermedad es incurable, escribió en su cuaderno de canciones Saúl Hernández y esa noche le dijo al guitarrista: ¿Por qué no tú?

 Xavier Velasco

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